martes, 22 de abril de 2008

EL PALACIO DE LOS SUEÑOS

EL PALACIO DE LOS SUEÑOS

Entre una noche al palacio de los sueños. No recuerdo cuándo ni dónde. Todo allí poseía una luz diáfana, pero extraña.Me sentía flotar como en una especie de nube, a través de un cielo poblado de miradas familiares, que escrutaban mis deseos con codicia, como si quisieran arrebatarme a jirones las vestiduras de mi alma.Una puerta se abrió al final de la instancia. Entré al instante. Había una alcoba allí. Alguien dormía placidamente; me acerque. Temí que el agitado palpitar de mi corazón, que el silencio absoluto hacia atronador, pudiera despertarlo.Mis pasos eran sigilosos, como si temieran sentirse a sí mismos.Me pare justo al lado del lecho. No sabía quien yacía allí con certeza; pero una vaga intuición se abría paso dentro de mí desde recónditas profundidades. Fije mi mirada en aquel rostro grave y taciturno. Parecía imbuido en un insalvable abismo de tinieblas.Dormía profundamente, desde antes de la eternidad.Pensé que nunca más despertaría. Que no tenía una razón para hacerlo. De pronto abrió los ojos. Estaba impávido. Yo desconcertado.Me miró con mis propios ojos y me dijo: “ El sueño no existe”.Aterrorizado pronuncié mi propio nombrecreyendo reconocerme a mí mismo frente a un enigmático espejo. Entonces desperté. Ahora no existe para mi la noche.Ya no duermo, yo no sueño, porque el día y la noche se han hecho Uno en la eternidad de mi espíritu. Nunca más abandonaré el palacio de los sueños, mi reino. Ahora sólo soy.