martes, 22 de abril de 2008

LA DESICIÓN FUNDAMENTAL

LA DECISIÓN FUNDAMENTAL

A mis incondicionales amigos


Me tomaré la molestia,
también el arsénico.
Lo he hecho durante tanto tiempo
que resulta perfectamente natural
que al fin, por fin, ponga fin al asunto.

No es necesaria ninguna deliberación adicional.
Las puertas siempre han estado abiertas
tanto para entrar como para salir.
De cualquier modo nunca ha habido nada
fuera o dentro, arriba o abajo.
Además no pretendo encontrar nada,
pues no busco nada en absoluto,
excepto, claro está, tomar el arsénico.

La decisión fue tomada
mucho antes de que tuviera plena conciencia de ello.
Se acerca la hora de representar mi número
en el escenario de la fatalidad universal.
Toda la tramoya determinista está en movimiento.
Cae el telón.
¡Ponte cómodo en tu butaca!