domingo, 27 de abril de 2008

EL TÚNEL

EL TÚNEL
A Sábato


...Pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanilla... el túnel se hacia oscuro y tenebroso como mar en tormenta. Un llamado apagado y distante insinuaba la lluvia que traía el vendaval. Y ella estaba allí, mirando el mar, esperando como lo hiciera ese día, después de encender la luz del cuarto contiguo en el que Hunter reposaba, inmersa en una soledad ansiosa y absoluta, a la orilla misma de la totalidad y el absoluto, en medio de la cual no había y no podía haber más que arena y espuma. María no sospechaba que el canto de sirenas tuviera el acento cortante del acero, y que su mástil fuera tan frágil como la naturaleza humana.

Por eso sus ojos inmutables se perdían en el tiempo del tiempo, en la noche de los tiempos, en la eternidad; y desde allí se veía a sí mismos en la niña de la nada. Pero del lado de acá de la ventana, el túnel se hacía más amplio y no menos oscuro y tenebroso. En él, la inocencia jugaba a la frivolidad y a la ironía, porque el juego de los hombres no conoce término en la razón ni en la locura, y Castel conocía bien las reglas aunque prefiriera, por extraña vocación, sacrificarlas al arbitrio que su fantasía tejía en las lagunas que anegaba su razón. Por eso ha matado; por eso María Iribarne Hunter ha tenido que morir. La ventanita construida sobre las lagunas de la mórbida cabeza de Castel, ha tenido que ser derrumbada para que él pudiera traspasar el túnel que lo conduce al mar,a la totalidad y al absoluto, en el que descubriría, que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el suyo propio.